El desquite de la naturaleza

Los avisos de la naturaleza son cada vez más intensos, más devastadores, más crueles.


Sin embargo, ni siquiera los afectados se dan cabal cuenta que el cambio climático es una realidad, que el daño que le hemos causado a la naturaleza se nos está volviendo en contra.

Algunas, muchas personas todavía tienen la fantasía de que no les va a tocar, que por vivir en zonas donde nunca o pocas veces se presentan fuertes lluvias y vientos huracanados, jamás tendrían un situación de emergencia debido a inundaciones.

Pero la realidad es otra, muy diferente. Y pareciera que la naturaleza escogerá precisamente los lugares donde no se han dado estos eventos para anunciar que la cosa va en serio.

Las llamadas lluvias atípicas que azotaron Michoacán, Distrito Federal y el Estado de México, es el más claro ejemplo de cómo el medio ambiente está respondiendo, que además del daño causado a la naturaleza, se conjuntan las cosas mal planeadas o de plano sin tomar en cuenta estas eventualidades.

Lo increíble es, que la gente afectada, aún se lamente echándole la culpa al gobierno y no asuman su responsabilidad como ciudadanos. Es verdad que las autoridades no cuidaron algunos “detallitos”, pero el irse a vivir en un lugar donde ya estaban esos riesgos, es parte de la responsabilidad de cada quien.

Es verdad que es terrible lo que ha sucedido. Es lamentable que muchas familias hayan perdido su patrimonio, incluso vidas.

Mientras el gobierno y todos nosotros sigamos midiendo estas cosas en función monetaria, no tendremos una salida viable, pues sería imposible competir contra la naturaleza, todo sería exageradamente caro, no hay cantidad imaginable para revertir el daño hecho.

Tal vez aún tengamos una oportunidad. Depende de nuestra propia organización como sociedad y como individuos, sin esperar que alguna instancia gubernamental nos diga cómo hacerle, pues en esos lugares, sólo están pensando en las próximas elecciones.

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