Margarito Escudero Luis
México vive un momento histórico tan importante como
delicado, los terremotos y los huracanes han generado varias desgracias, la más
grave, por supuesto, es la causada a cientos de mexicanos que perdieron
parientes y patrimonio.
La otra tragedia es que los temblores cimbraron toda la
estructura política del país, exhibiendo el divorcio real entre el pueblo y el
gobierno.
Y no sólo porque el pueblo haya puesto los muertos y no haya
un solo político encumbrado que se haya declarado como damnificado, sino porque
las vibraciones telúricas sacaron a flote la podredumbre que existe en las élites
de poder.
La mezquindad de los adinerados está de manifiesto, por eso
tienen, porque nunca dan.
En cambio los pobres nunca tienen, porque son desprendidos,
sobre todo en estos casos de tragedia, cuando los mexicanos de abajo, son
capaces de arriesgar todo para ayudar a los afectados.
TELEVISA EN RIDÍCULO
Televisa enfrenta ahora el más grande ridículo de su historia,
sale a flote su vocación de manipular la información, la verdad, pasando por
encima de las dignidad de sus propios reporteros.
La autoridad en evidencia ante su falta de respeto a la vida
de los ciudadanos y al dolor de la gente, pues en el caso Televisa, fue un
importante mando de la Marina quien estuvo surtiendo de información a la
reportera de la empresa televisora.
Así que, 32 años después del gran terremoto que devastó el
entonces Distrito Federal, se cuestiona la veracidad con que Televisa informó
al pueblo sobre aquel desastre.
El pasado 15 de septiembre, en un alarde de hipocresía, las
tres cadenas televisoras unieron su señal, para dar un mensaje de unidad entre
los mexicanos; pero la naturaleza se encargó de restregarles en la cara la
mentira que lanzaban a la ciudadanía.
Tal vez eso no sea lo peor. La manipulación que Televisa ha
hecho durante décadas, ocultando información, informando a medias, mintiendo
descaradamente o produciendo programas basura que en lugar de elevar el nivel
educativo del pueblo mexicano, tiene sus resultados a favor de la empresa.
Sobre todo en los sectores de amas de casa y fanáticos del
fut bol, hay una devoción extraña para la televisora y niegan que sea capaz de
lo que arriba se menciona, quien más crítica le hace, le ofrece el beneficio de
la duda.
También es necesario mencionar que las otras empresas de
televisión, no se quedan atrás en eso de la manipulación de la información,
tienen lo suyo, el afán por ganar audiencia los lleva a cometer este tipo de
fraudes.
El pasado 15 de septiembre, en un alarde de hipocresía, las tres cadenas televisoras unieron su señal, para dar un mensaje de unidad entre los mexicanos; pero la naturaleza se encargó de restregarles en la cara la mentira que lanzaban a la ciudadanía.
Es lamentable pues de paso, como daño colateral, le causa un
terrible daño al periodismo, a la credibilidad de los reporteros que se dedican
con pasión a buscar la nota y mostrar su profesionalismo.
La alienación al pueblo mexicano provocada por Televisa,
aliviará su propio ridículo, por lo menos entre la gran masa futbolera y
telenovelera y luego, este episodio quedará
sepultado entre los escombros que dejaron los terremotos.
Todavía es una quimera el despertar real de la gente. Nadie
sabe cuántas sacudidas más necesita la gente para cambiar su forma de pensar y
de ver a los gobernantes y a toda la parafernalia que utilizan para conservar
el poder.

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